domingo, 25 de septiembre de 2011

Capitalismo: una historia de amor

Desde mucho tiempo atrás se ha presentado una conducta irresponsable por parte
de los políticos, desde la época de roma los altos mandos se regían no sólo por el
bienestar del pueblo, sino por sus propios intereses, buscando una mejor posición,
nombre y mayores ingresos, y si era así en el pasado sin los lujos de ahora sin los
medios de comunicación que infunden el poder de otros e incita a la competencia,
pues bueno, que se puede esperar de los políticos contemporáneos.

Capitalismo, sistema de dar y tomar, cada vez más aparecen los que aprovechan
la desgracia de otros, los que sólo ven su propio interés, a raíz de este sistema
los llamados “buitres”, insensibles al dolor ajeno toman aquello que más les
conviene, pasando por encima de las ruinas de otros, un ejemplo muy doloroso y
representativo de la historia moderna son los agentes de bienes raíces enfocados
en propiedades recién desalojadas, pero la pregunta es; son sólo ellos los
culpables y carroñeros de estos inmuebles o los verdaderos responsables de que
estos agentes aparezcan son los que demandan a menores costos lo que antes
era de otros.

Definitivamente las grandes organizaciones, guiadas por los más avaros
empresarios de pensamiento y doctrina capitalista saben que el que más ofrece
es el que más gana y mejor aún que si acaban con otras empresas tal vez más
pequeñas puedan ganar adeptos; clientes, consumidores, tractores del capitalismo
porque “es mejor obtener el mejor puesto cuando no se tiene competencia”, por
esto el que tiene puede tener más, los ricos se hacen más ricos y los pobres se
hacen cada vez más pobres.

El sistema financiero ha tenido claro siempre que con simpatía se puede lograr
mucho y que lo más importante es que todos piensen que es posible pertenecer a
el sistema, que es posible cumplir el sueño americano (para este caso) con todo
lo que esto implica, los bancos y las empresas han planeado por años reconstruir
América para servirse de ella, cosa que han logrado teniendo contactos
fraudulentos con quienes siempre al final resultan beneficiados, metiéndose a la
política para gobernar a favor de ellos y conceder “favores” como la de reducción
de impuestos para los ricos que al final siguen siendo ellos. Tanto EE.UU como
todos los países regidos por el sistema capitalista han sido dirigidos como una
empresa, en pro del desmantelamiento sistemático de la estructura industrial no
para ahorrar dinero ni ser competitivos ya que las grandes empresas presentan
altas ganancias, sino para destruir los sindicatos, incrementar el horario de trabajo
manteniendo los salarios iguales, las familias pobres o por debajo del promedio
han tenido que obtener hasta tres empleos para mantener a sus familias, en
un momento el endeudamiento familiar llego casi al 100% del PIB (en estados
unidos).

Es tan claro el poder del capitalismo y de sus mayores participantes que han
llegado incluso a meterse con aquello que se supone es un derecho, sólo por
intereses privados se puede llegar a despojar de la libertad a niños infractores; por
delitos menores y omitiendo verdaderos crímenes sólo para recluirlos en un centro
privado con ánimo de lucro, nuevamente para el bien de unos pocos con el poder
del dinero para lograrlo.

En el nuevo orden mundial ha aparecido un término que describe a cabalidad la
situación mundial actual; Plutonomía: sociedad controlada exclusivamente por
y para el 1% con más dinero que el resto (pobres o clase media) son los que
por tener mayor poder adquisitivo controlan la demanda, y hasta las políticas de
estado, pero a pesar de esto hay una gran realidad y es que los ricos temen por
los votos, saben que en cualquier momento ellos siendo la mayoría pueden hacer
grandes cambios y erradicar ese gran poder que poseen.

Esta película nos lleva a cuestionarnos verdaderamente sobre los modelos de
desarrollo que escogemos los seres humanos, en el que estamos inmersos
actualmente tal vez porque hace parte de nuestro presente y aunque si bien sus
falencias son visibles en los estragos que se han ocasionado no sólo en el ámbito
económico sino también social y cultural –ya que el capitalismo impulsa y motiva
la perdida de la identidad cultural de cada pueblo al quedar todos sumidos en una
tendencia única que desarrolla un país con poderío y al que todos nos queremos
adaptar para poder ser más “competitivos” en el mercado mundial- la mayoría de
nosotros no tiene la capacidad de cuestionarse sobre el entorno en el que está
viviendo, las cosas que está anhelando y el para qué se está preparando y está
trabajando, con esta película se confirma aquella idea que muchos tienen en la
cabeza pero casi nadie se atreve a afirmar de que nuestro mundo es gobernado
por unos cuantos, de que las decisiones que nos afectan a todos están en unas
pocas manos y lo que es peor aún, que esas manos han querido llegar hasta
allí no precisamente para brindar condiciones iguales a todos los habitantes del
planeta ni buscar la equidad y disminuir la brecha entre ricos y pobres, sino por
el contrario se han empeñado en alcanzar puestos con alto poder para volverse
imparables, poder comprar conciencias “como en una economía de libre mercado”
y hacer de su palabra voz y ley todo con el único fin del beneficio propio.

A nuestra generación le han enseñado a callar, a pasar todas las injusticias por
alto y a señalar a aquel que se rebela contra lo establecido, esto extrañamente se
presenta con mayor frecuencia en los países de menos ingresos, en los cuales
parece que la capacidad soñadora de sus habitantes los motiva a creer que para
todos es posible tomar una parte del gran pastel si trabajan fuerte por conseguirlo
(como se resalta en la película), nos cegamos ante la posibilidad de pelear por
nuestros recursos porque en la mente de muchos la ambición y la “esperanza” de
algún día ser los que tienen la posibilidad de poseerlos los lleva a pasar por alto
todos los atropellos que se cometen contra el bien común; no tenemos que buscar
muy lejos para encontrar ejemplos de este comportamiento humano, en nuestro
país, a pesar de que criticamos y subvaloramos a los habitantes de países como
Perú, Ecuador, Bolivia no tomamos tiempo para revisar nuestra historia, a lo largo
de la cual se puede observar que a pesar de que todo el pueblo colombiano es
consciente de la mayoría de fraudes e injusticias que se cometen en el país,
nunca hemos sido capaces de buscar soluciones, pues lo único con lo que
sabemos responder es con violencia –pero ni siquiera una violencia bien dirigida
por ejemplo para realizar un golpe de estado- mientras los señores que
escogemos para representarnos modifican normas y utilizan los recursos de la
nación para su beneficio personal de manera arbitraria intentando obtener un
mayor provecho de su paso por el gobierno, y no hablamos solamente de los
casos más recientes del presidente Uribe con la creación de la zona franca
uniempresarial que coincidencialmente favorecía el desarrollo de la labor que sus
hijos estaban realizando o del presidente Santos que hace volar un avión Black
Hawk para que sus hijos vayan de paseo con sus amigos a una finca un fin de
semana, estos son sólo los casos que se logran conocer y aún están presentes en
nuestra memoria, pero si tuviéramos la forma de controlar en que se gasta cada
peso en nuestro país, seguramente habría más colombianos ocupando terrenos
sin tener posesión de ellos e intentando que el estado no aumentara la tasa de
interés que le cobrarán o la edad para pensionarse porque saben que no están
trabajando por un bienestar general, sino uno tan especifico que dichos apellidos
ya están gravados en la memoria de cada uno de nosotros con tal patriotismo que
cada vez que los nombramos parece que estuviéramos recitando la primera
estrofa del himno nacional.

Criticamos a nuestros países vecinos sea bien por su color de piel, por los rasgos
de su gente o su forma de hablar o de vestir pero no somos capaces de admitir
la forma como han abolido el mandato de sus presidentes, nos avergonzamos
si llegamos a sentir admiración de la forma como ellos han luchado por sus
interés, no sólo los propios sino los de todos, queriendo guardar un lugar mejor
para generaciones venideras; sin embargo nosotros permitimos que aquí cada
quien haga lo que plazca, las crisis que se están viviendo en cuanto a seguridad
nacional, reformas a la salud y educación, son una clara evidencia de la forma
como se modifica la ley para que perjudique a más gente de la que se puede
beneficiar, mientras el grueso de la población -en gran parte porque su educación
ha sido nula o tan deficiente que no les ha permitido desarrollar la capacidad
de cuestionamiento sobre la forma como los afectan las leyes que se emiten o
modifican en el país- no encuentra las herramientas para detener estos hechos.

Como se mencionó anteriormente, la educación está siendo tratada como un
privilegio que se le brinda a unos cuantos y no como debería ser, un derecho
básico, ya que es lo que permite que una sociedad se desarrolle, pero quién
quiere una sociedad desarrollada cuando lo que necesitan es mano de obra
dispuesta a trabajar por poco dinero para sobrevivir, en efecto, nadie; y si
miramos los que ocupan la cima de la pirámide social son los mismos que están
encargados de direccionar las políticas del país y distribuir los recursos, son
los integrantes de las familias tradicionales los que han sido y serán nuestros
dirigentes, interesándoles poco o nada las posibilidades que se le brinda al resto
de la población para alcanzar mejores condiciones de vida, pues por muy grande
que sea la porción del pastel que ellos poseen se puede tener seguridad de que
no la quieren compartir, por el contrario están intentando lucrarse con los ánimos
de superación de cada uno de los colombianos que quiere acceder a la educación
superior, pues aunque son pocas las universidades públicas del país (con relación
a las privadas y a otros países) se les quiere inyectar capital privado, hecho que
no termina siendo muy conveniente si se analizan las experiencias internacionales
y como se mencionó anteriormente no se puede pretender dejar en manos de
privados una función que le debe corresponder netamente al Estado; así mismo,
la crisis de la salud que se ha venido presentando en nuestro país y ha tenido
sus focos explosivos en los últimos meses se ha derivado de la malversación de
recursos y la ineficiencia estatal para garantizar el cubrimiento de este derecho, la
cantidad de hospitales y los elementos con los que deben estar dotados para su
correcto funcionamiento, por lo que han derivado la prestación de este servicio en
empresas privadas que más que garantizarlo buscan lucrarse con él ya que es de
primera necesidad.

Poblaciones alrededor del mundo están levantando su voz contra la injusticia
y la inequidad, Londres (Inglaterra), Chile, Siria, entre otros, han aunado sus
voces para protestar contra su forma de gobierno por no garantizar ni siquiera los
derechos fundamentales, en nuestro país se realizan marchas, el pueblo quiere
ser escuchado, pero no hay una forma de garantizar que la información llegue a
todos, como puede alguien salir a protestar por sus derechos si ni siquiera sabe
que se están vulnerando, los medios de comunicación al igual que casi todo en
este país tienen nombre y apellido y no se mueve algo sin el consentimiento de
dichos personajes, obviamente cuando no les conviene que se conozca algún
suceso, tergiversan la verdad o simplemente la esconden, como el hecho de que
no puedan admirar una marcha cuando es pacifica sino que se interesan más por
el lucro que les pueden dejar sus noticias amarillistas.

Después de todo esto, después de identificar las verdaderas consecuencias del
sistema capitalista de ver las causas y conocer quien realmente está en el poder
mundial nos hemos dado cuenta de que todos nuestros esfuerzos por lograr
algo, por obtener un título es solamente un intento por ingresar y participar de
manera más activa en este, ya no sabemos ni que pensar, ahora sólo sabemos
que es difícil cambiar una concepción de vida en la que nuestros más grandes
ideales se direccionaban a obtener un lugar en una multinacional, a viajar, a
obtener un estatus, dinero, un sistema capitalista en el que no todos ganan y
nadie nos asegura que podamos hacer parte de ese pequeño porcentaje, aun
colocando todo de nuestra parte, nos queda como futuros profesionales de una
de las carreras que impulsa este desequilibrio intentar buscar formas de aportarle
al mundo desde lo que conocemos, de intentar ya que estamos al interior de las
organizaciones de desarrollar formas en las que estas puedan generar equidad
y oportunidades para todos y no de que sigan en la tendencia de destrucción
mundial en la que ahora son catalogadas.

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